Pues sí, según cuentan las crónicas en aquellos tiempos, los caballos eran como los coches ahora, incluso les tuneaban. En las películas de caballeros del medioevo salen, en los torneos de lanza en ristre, con unos adornos del copón que les costaban un riñón y la cáscara del otro. Eso los más modestos, porque otros les metían en su cama y les hacían cónsules, o volvían de entre los muertos, se montabana en ellos y echaban a los sarracenos de la peninsula ibérica. Si es que hay caballos para todo, hay que fastidarse. No me reconozco de lo educado…

