Un día del año 199… mi amigo y vecino Arturo, el de la casa rural, me regaló -estoy seguro que con toda la buena intención del mundo- una madera que me aseguró que era un roble e inmediatamente, y por un impulso irresistible de esos que condicionana mi obra, me puse a trabajarle. No sabía que iba a salir, pero yo sabía que dentro había una escultura. Le di el primer hachazo y me di cuenta de su dureza, pero cuando le había dado trece o catorce supe -con cierto pesar- que había terminado…que había terminado con el hacha y con mi brazo que colgaba como una cosa inerte sobre mi costado. Pero había que seguir y lo intenté con la azuela…cayó luchando y sin mango y sin filo…o sea nada porque la nada es un cuchillo sin mango que no tiene hoja. Pero con paciencia y con unas gubias que tenía -y digo tenía porque también acabe con ellas- coseguí hacer esto que les presento…Para que vean.
El grabado en algunos momentos de la historia del arte fue considerado verdadero rival -a veces con cierta ventaja sobre ella- de la pintura llegando a ser perseguido quién copiaba descaradamente las obras de los grandes maestros hasta el punto de que cuando publica en 1511 sus planchas de de la vida de la Virgen, Durero añade esta advertencia: < ¡Maldito quién pretenda robar y ampararse del trabajo de invención del prójimo!> y ya en en el año 1512 -se ve que siempre ha existido el “top-manta”- el Consejo de la ciudad de Nuremberg constata que: Un expranjero se permite vender en los al
rededores del Ayuntamiento imágenes con la firma de Durero que son imitaciones fraudulentas; si no hace desaparecer las firmas será connfiscado.
El grabado como expresión artística data -uanque parezca mentira- del siglo XV y aunque algunos articulistas dudan de ello se atribuye la invención del grabado al pintor-orfebre Andrea Mantegna que en el año 1475 ya tenía tal cantidad de “trabajadores” que incluso dos de ellos se trataron de independizar… pero les costó caro por el negocio que representaba para el maestro…pero eso es otra historia…
De esta plancha conseguí tirar cinco grabados sobre papel MEYRAT hecho a mano y cuatro sobre papel de diversa procedencia “un papel viejo de una vieja..bla bla” y cuando fuí a presentarlo vendí los papeles de la procedencia diversa y los de hecho a mano que me costaron lo mío y lo de alguien más, solo vendí -en aquel momento- uno, después con el paso del tiempo vendí otro. Amen